viernes, 31 de octubre de 2008

Crisantemos y abuelas.

Yo odio Halloween. Así, con todas las letras.
Admito que me llamen reaccionario, tradicionalista de mierda o meapilas, pero a mí lo que me gusta es la tradición de todos los años: ir con la abuela al cementerio, llevarle flores a mi bisabuela y pasearme por allí, viendo gente que sólo se ve en estas fechas y visitando -suena macabro que te cagas, lo sé- algunos nichos que me llaman la atención.
Para mí el día de difuntos es algo más que el cotilleo y poner mala cara cuando una señora mayor con bigote se empeña en darte dos besos. Hay dignidad en esas abuelas que van el día antes a fregar sus nichos y a dejar el mármol reluciente como un espejo, que se visten con sus mejores ropas para ir a echarle un padrenuestro y un avemaría a sus difuntos. Señoras que madrugan para ir a por las flores y se cogen el autobús a primera hora de la mañana, cuando los guiris -que somos el resto- todavía no hemos invadido el cementerio.
Esa dignidad, ese respeto por los mayores que ya se han ido, es lo que realmente me gusta del día de todos los santos. Me gusta ver el nicho de los gitanos, lleno de flores y fotos, y carteles con faltas de ortografía que dicen "papa no te olbidamos", mientras toda la familia come delante de la foto del muerto. Me gusta que el cementerio, una vez al año, no es un lugar triste porque todo el mundo se saluda y va recorriendo las tumbas de parientes y amigos, "a ver si están" para saludarlos.
Todo eso es para mí la antítesis de Halloween. Lo de ir al cementerio con la abuela no vende, y la gente joven cada vez pasa más de estas cosas. El muerto al hoyo, y el vivo a disfrazarse de zombi para coger una cogorza a cuenta de marcas de ron y whiskey que patrocinan fiestas de Halloween. Ahí no veo yo demasiado respeto, pero me parece que cada uno es cada uno y todo el mundo está en su libre derecho de hacer lo que le salga de las narices.
Halloween es, para mí, un invento que los profesores de inglés y la gente cool está imponiendo de forma horrorosa. Una excusa para que los niños se disfracen otra vez al año, para que salgan vestidos de esqueletos y brujitas con un caldero en forma de calabaza pidiendo golosinas y diciendo "truco o trato" -traducción infame del trick or treat americano-. Después la gente se caga en el capitalismo y a los antisistema se les calienta la boca hablando del colonialismo norteamericano. Esos mismos que salen disfrazados dispuestos a vender los huesos de sus antepasados a cambio de un cubata y una vampiresa siliconada hasta las cejas.
En fin, terminemos con las primeras palabras del Tenorio, que vienen al pelo:
-Cuán gritan esos malditos,
pero mal rayo me parta,
si en concluyendo la carta
no pagan caros sus gritos.

viernes, 24 de octubre de 2008

Apretándonos el cinturón.

Las universidades son unas manirrotas. Todo el mundo sabe lo muy cachondonas que se ponen con esos programas de investigación carísimos, con esos sueldazos de millonetis que tienen los profesores y con las instalaciones punteras que se empeñan en construir. Y la ministra de Cultura dice que no, que no está el horno para bollos y que hay que cortarse, colegas.
Anduvo esta semana por Santiago y en el periódico de hoy venía una foto con Senén, los dos paseando por el claustro de Fonseca; el rector magnífico con una cara de mala hostia monumental, y la ministra detrás, ceño fruncido en ristre y a puntito de decirle eso de "no llevo suelto" al primer decano que le pida fondos para su departamento. Como si fuera un perro-flauta cualquiera.
La ministra, además de admirarse por el incremento del 5% de la Xunta en sus presupuestos para las Universidades gallegas, dice que no es lógico tener planes expansionistas con esto de la crisis. Y además propone: no todas las universiades tienen por qué tener ese afán de investigación y de ser punteras como las del extranjero. Que esto es España y no todas tienen por qué empecinarse en hacerle competencia a la Complutense, y que se especialicen, coño, que eso de querer ser los mejores en todo sale caro que te cagas.
Venía también una carta del Decano de Biología, bastante sensata. A estas alturas, decía el gachó, es evidente que no tiene sentido que en Galicia haya tres universiades con siete campus universitarios. Listos sí, ma non tanto. Es lícito que cada alcalde quiera una universidad en su pueblo, pero no lo es el que se les haga caso y se concedan titulaciones triplicadas. Y a la Universidad de Santiago también habría que darle un tirón de orejas en cuanto a planificación presupuestaria. A ver a santo de qué vino el despilfarro de la Facultad de Periodismo de Alvaro Siza.
En el fondo la ministra tiene razón. En España nos va bien, incluso yo diría que muy bien, tal y como apareció en el informe famoso de aquellas 50 mejores universiades del mundo. Nostros sólo teníamos una: la Complutense, y para eso creo recordar que en el puesto 48. Entramos de chiripa, como siempre. Pero a los españoles lo que nos gusta es figurar en la foto, como lo de la reunión de Bush para hablar de economía. Y mira, si nosotros vivimos bien e investiga otro, el que venga detrás que arrée.

miércoles, 22 de octubre de 2008

Nos estamos volviendo todos locos.

El nivel de inglés de este país es el de una shit pinchada en un stick, es decir, una mierda pinchada en un palo. Esto, que es una realidad como la copa de un pine tree no es óbice para que una parte de la población se hinche a utilizar anglicismos gratuítos cuando hay palabras españolas perfectamente válidas para referirse a esos conceptos.
Mi batalla personal por el lenguje, dicho sea de paso, no sé muy bien a santo de qué viene, probablemente por demasiado leer y por hacerle caso a un tal Pérez-Reverte que escribe por ahí. El caso es que ayer iba por la calle y me crucé con un autobús lleno de jubiletas, y muy grande, rotulado con letras amarillas y rojas como llamas deslumbrantes, tenía escrito el nombre de la empresa: Holidays Integrated. O algo así.
Supongo que los abueletes ni se enteran, porque probablemente se trate de un viaje organizado y ellos lo único que hicieron fue estar a las 8 de la mañana en la plaza del pueblo donde quedaron para recogerlos. Los que tienen delito son los señores empresarios, que dejándose llevar por el marketring deciden poner un fardón nombre anglosajón, que vende más y es más chulo, y así los empresarios dinámicos, abogados de éxito y demás yupies agresivos pueden decir que se van de vacaciones con Holidays Integrated y se quedan tan panchos.
Otro ejemplo que me hizo sangrar los oídos durante semanas. La Sexta, que es muy respetable pero que también lanzó sus mierdas a las ondas, emitió un programa llamado De patitas en la calle. En él apareció una tipa que no hacía nada en su casa, llevaba cuatro años en primero de carrera -a los padres tambén habría que echarles de comer aparte- y decía que ella quería estudiar para se cool-hunter. Tócate los huevos Manolete. Touch your balls, little Manolo.
Otro ejemplo más, pero en este tiene mucho que ver lo gilipollas que son algunos. En un programa, no sé muy bien cuál, Factor X o Tú sí que vales o algo por el estilo está de jurado un tipo que al parecer es muy conocido. Un tal Miki Puig. El tordo es uno de esos que llevan una camisa entallada, corbatita estrecha, pelo de punta, gafas de pasta rosas y sombrerito borsalino; y se cree que va fashion que te cagas, elegante y lleno de style cuando lo único que es, es un hortera de tres pares de cojones. Además va de sobrado y suelta comentarios prepotentes sobre los que van allí a concursar, con unas maneras que no se justificarían ni aunque fuera el mismísimo Cary Grant reencarnado. Cosa que, por cierto, le queda a años luz.
Si yo estuviera en la situación de esos concursantes y un tipo así vestido me soltara una impertinencia subida de tono, pongo a Dios por testigo de que le mandaría a mis padrinos y le dirían que escogiera pistola o sable, y al amanecer en un parque cercano para lavar el honor con sangre. En primer lugar, dudo mucho que tuviera el coraje de aceptar tan honesta forma de batirse; pero si llegara el caso, habría que ver cómo iba a disfrutar metiéndole dos palmos de acero entre las lorzas.
Y así quitarle de una vez por todas esos humos a ese motherfucker de los huevos y a todos los fashion victims de este país. De una vez por todas. Forever and ever.

martes, 21 de octubre de 2008

Ese pequeño cabrón que es el subconsciente.

Ayer, antes de acostarme, estaba leyendo artículos antiguos de Pérez-Reverte, por quien tengo especial reverencia y respeto. En uno de ellos, dedicado a un chaval de 16 años enamorado hasta las trancas de su profesora de Inglés, Don Arturo le decía que esas cosas, aunque raras veces salen adelante, no deberían darse por perdidas; y que lo peor no es pensar "cómo hice el panoli", sino "si me hubiera atrevido".
Hace mucho tiempo estuve enamorado de una chica. Era guapísima -aún hoy lo sigue siendo, la condenada- y yo pasaba completamente inconsciente las clases mirando para ella; cuando salíamos de juerga yo siempre estaba cerca, le dejaba la chaqueta cuando hacía frío, la acompañaba a casa y esas cosas que hacemos cuando andamos perdidos detrás de una melena negra y unos ojos oscuros. El que ella nunca sintiera nada por mí ahorró bastante tiempo al asunto, así como también su gusto por tíos cabrones, chulos y malnacidos que nunca supieron la suerte que tenían.
Sus novios siempre fueron unos mamones que la humillaban, y claro, uno tiene ese complejo mesiánico que quiere redimir a todas las degraciadas que se encuentra, y aunque veía las luces rojas encima de su adorable cabeza me quedé allí y me dejé hasta las entretelas. Novios, decía, que la dejaban plantada por jugar a la consola con sus amigotes o que se reían de sus gustos.
El caso es que yo nunca tuve valor para decirle nada hasta que un día, torpemente, solté un discurso inconexo; porque la verdad, la vena literaria en el escrito se me agota, y las palabras no me salen cuando tengo a una belleza mirándome a los ojos. Qué se le va a hacer. Dura Lex, sed Lex.
Lo que tendría que haber dicho es que hay que ser muy imbécil para dejar a una mujer así para jugar con una Playstation; que por muy buena que esté la gachí que salga en la pantalla y por muy bien que tenga colocados los píxeles, nada podría competir con su pelo y sus ojos, con su sonrisa de medio lado, un poco cínica, y con sus labios sensuales. Que la emoción que se siente al matar marcianitos no es nada comparado con sentir su aliento en el cuello, despacio, mientras se baila en un garito, y que la sensación de sostener un mando con botoncitos no llega ni de lejos a poner la mano en su cintura.
Ayer me fui a la cama después de leer aquel artículo y soñé con esta chica, pero ahora las cosas salían bien y todo era perfecto. Tanto que me desperté sobresaltado y estuve despierto pensando en ello hasta que me di la vuelta y me obligué a dormir de nuevo.
Quizás sea eso lo que se llama el sueño de los justos. O quizás tengan razón mi abuela -y Karina- cuando dicen que cualquier tiempo pasado fue mejor.

domingo, 19 de octubre de 2008

Morcillas de Burgos en la Capilla Real.

Pues sí, ayer terminamos las II Leccións Xacobeas con el famoso "cóctel" en el Hostal. La verdad es que la cosa no prometía demasiado, y al principio, menos en la mesa de los estudiantes de Arte -que la montamos parda, como siempre que hay vino de por medio- el ambiente era aburrido.
El director del curso dijo que este año en vez de cena se había programado el "cóctel" para poder estar de pie y relacionarnos, alumnos y profesores. Durante la primera parte la cosa fue bastante envarada, alumnos por un lado (bebiendo) y profesores por el otro (hablando), pero hacia el final, cuando la gente ya despejaba el sitio y el alcohol ya iba desinhibiendo las habituales vergüenzas, le echamos valor y nos fuimos a la mesa de los profesores a hacer aquellas preguntas que en el Paraninfo no nos salían.
Yo estuve hablando con Vincenzo Pacelli, catedrático de Historia del Arte Moderno en la Universidad de Nápoles, sobre los españoles y el Conde de Lemos, que fue virrey por aquellas tierras. Le preguntaba si había antagonismo entre italianos y españoles, y me decía que de eso nada. Que la mitad del listín telefónico de Nápoles está llena de Rodríguez, González... y que la convivencia en el quartiere spagnolo era buena y todavía hoy se conservan iglesias de advocación española, como la de la Virgen de Montserrat, la de Santiago, etc.
El punto simpático de la conversación, y un tanto absurdo si lo vemos desde fuera, es que al final estaba un alumno de Santiago hablando con un catedrático napolitano en el Hostal de los Reyes Católicos de las morcillas de Burgos. Como ejemplo de esta huella española en la zona me contaba que en su pueblo, cuando se mata al cerdo, aparte de las salichichas y otros embutidos, se hace una cosa que se llama sanguinaccio con la sangre del cerdo y arroz: es decir, la típica morcilla de Burgos, y que esto no se hace en Nápoles. Decía que es probablemente un resto de una tradición que algún español, casado con una italiana, llevó a su pueblo.
En definitiva, una noche memorable e interesante, en la que los profesores se bajaron de sus torres de marfil y permitieron que los alumnos, siempre intetresados, se acercaran para hablar y para preguntar. Lo que en mi humilde opinión, debería ser la esencia de la vida universitaria.

viernes, 17 de octubre de 2008

La puerta del Paraíso.

Estoy asistiendo a un ciclo de charlas sobre temas jacobeos, organizadas por un profesor del departamento de Arte. Hoy hubo una que me dejó especialmente impactado: los doctores Bern Nicolai y Klaus Rheidt ofrecieron una conferencia sobre nuevos métodos de investigación en la catedral de Santiago, especialmente sobre el Pórtico de la Gloria y las diferentes fases constructivas.
En primer lugar, estábamos todos embobados con el juguetito de escáner en 3D que utilizan para recrear el modelo: cuando vimos cómo cogían el parteluz, le daban vueltas, giraban la cabeza de Santiago y aplicaban diferentes escalas nos quedamos todos con la boca abierta. Me imagino que los parisinos de finales del XIX estaban igual cuando los Lumière hicieron el primer pase del cinematógrafo.
Además, el aparatito tiene aplicaciones. Ahora sabemos cuántas etapas se sucedieron en la construcción del edificio, cómo se pensó la fachada occidental, cómo se fue modificando el proyecto de la girola... un montón de datos que dejaron a los más expertos -léase Rocío Sánchez y Alfredo Vigo- tan sorprendidos como a los más profanos -léase yo-.
La cosa tiene más enjundia. La Historia del Arte está llena de ensayos y errores, y una teoría que podría ser válida hace 40 años ahora ya está completamente superada. Tampoco quiero decir con esto que esa teoría sea una patraña y que haya que olvidarla por completo, pero a la luz de lo que hoy se expuso creo que algunos profesores de la vieja guardia deberían replantear sus clases. Y ahora voy a mojarme, porque los dos señores mencionaron a Moralejo cuando hablaban de iconografía y aunque a mí no me dio clase le tengo una especie de respeto reverencial.
Por hoy nada más, mañana se acaban las charlas y tenemos un cóctel de clausura muy elegantísimo de Dios en el Hostal, así que ya os contaré -si me deja la resaca- qué tal resulta.

jueves, 16 de octubre de 2008

La importancia de no llamarse Ernesto.

La Xunta de Galicia da 400 euros a los padres que le pongan un nombre gallego a su hijo. Tal como suena, y tal como vamos con lo de la crisis, si tienes un cabezón y le llamas Xan te llevas 400 euros del ala. Por eso Iago decía que a él Quintana le debe 800, que se llama Manoel Iago -sí, el único Manoel que yo conozco- y aún así tiene que hacer el CELGA 4 de los huevos para poder presentarse a la oposición.
Es una medida totalmente necesaria, como aquella de hace años, cuando hacían oposición, y reivindicaron que las muñecas de Famosa deberían hablar gallego. En vez de "hola mamá" que dijesen "bos días miña nai miña naiciña", "quero outra cunca de caldo" o "os crepes son unha merda, eu só como filloas".
Otra más: Locita curra en Coruña en un proyecto de la Diputación para acercar la historia de su ciudad a los niños, y aquí la Loci es la especialista en música de su colegio. Me manda un mensaje ayer para decirme si puedo darle algo sobre el siguiente tema: algo pa traballar o tema da evolucion historika e ekonomika da cidade da coruña a traves da musika. A ver quién cojones es el listo de turno que pensó esa parte del programa, porque me gustaría saber cómo pretende acercar la historia económica a niños de 3 años, que como dice ella, casi no saben ni decir su nombre.
Lo único que se me ocurrió es que les enseñe a cantar Vivir na Coruña qué bonito é. Más que nada por lo de andar de parranda. Y así, además, puede unir los dos temas del post: que le de a la parranda con el Benedicto, y si tienen cuatrillizos se puede sacar un pastón: Uxía Antía, Xiana Maruxa, Xan Breixo y Paulo Xacove. Echad cuentas: 3200 eurazos que le tendría que dar Quin.

domingo, 12 de octubre de 2008

Padres de hoy.

Señal de que las cosas no van por buen camino. Ayer estaba en León, comiendo en un restaurante con la familia, cuando llegó un grupito representativo: dos parejas, con sus respectivos niños y una amiga. Padres tolerantes y simpaticotes, amantes de la buena vida, con una edad indeterminada entre los 30 y los 40.
Los papás se sientan, piden su vinito y su comidita, y para que los nenes no den el coñazo, tatatatatachán, sacan un dvd portátil y lo plantan en medio de la mesa. Cargan una película y ahí estuvieron los tiernos infantes, idiotizados hasta la médula, masticando el filete con patatas con la boca abierta mientras el dvd emitía sus fascinantes imágenes. Ni una palabra unos con los otros, así estaban los niños mientras sus padres hablaban de sus cosas y no les hacían puñetero caso.
Eso sí, después los padres se quejan de la educación de los niños, de que no se comunican y de que a ver de dónde aprenden todas esas cosas que sueltan por su inocente boquita en el momento más inoportuno. Además, me gustaría saber a dónde van los consejos de los profesores y toda la labor que supuestamente se lleva a cabo en el colegio.
Me hacen mucha gracia esos padres que llegados a los 35 se plantean tener un hijo como quien se plantea comprarse un coche nuevo, un tresillo para el salón o una pantalla de plasma. Aunque normalmente todas esas cosas se las compran antes de tener al niño, porque un nene es un gasto del copón, y después ya es tarde. Renunciaron a su sentido común, empeñándolo en consolas, coches y juergas, y cuando por fin viene Juanito Jr. toda la responsabilidad de su educación recae en el profesor, que para eso cobra.
Ahora bien, cuando Juanito Jr. se comporta como Juan Sr. las cosas no cuadran y los papás modernos, de hoy en día, se lamentan del fracaso escolar, no tienen tiempo de nada y cuando el crío les pide que le lean un cuento, papá o mamá se van con sus amigos de cenota y al niño le dejan puesto un dvd, que cualquier día se les va la olla y le dejan la porno del Plus, así ya va aprendiendo para cuando sea mayorcito; es decir, para cuando tenga unos 13 años.
Y así está el panorama, con los padres que ni se enteran ni quieren enterarse, los niños tontos perdidos con la tele hasta en la sopa -literal y figuradamente- y todavía hay quien protesta por la Educación para la ciudadanía. Valientes ciudadanos.

viernes, 10 de octubre de 2008

El reloj de Bush.

La noticia está en casi todas las webs de los diarios: el deudómetro nacional de los USA se colapsa porque ya no hay más números para marcar la cifra. Y si intentais hacer el cálculo en pesetas, como decía el otro día Leopoldo Abadía en Buenafuente, no os saldrá. ¿Cuál es el número? Abrochaos los cinturones: 10,2 BILLONES de dólares, que a efectos Euro son 7,4 BILLONES de euretes. Lo que nos pagaba el viaje a Nueva York a mí, a Carlos, y aun nos sobraba para comprarnos la catedral de Santiago, Manhattan y alquilar a Ratzinger como mayordomo.
Vale, el asunto es heavy metal que te rilas, con lo de la crisis ninja pegando duro y los gobiernos tomando resoulciones de "sálvese quien pueda" la situación de la economía mundial se está convirtiendo en una merienda de negros. Al final está claro que el homo sapiens, tan guapo y evolucionado él, no es tan sapiens como pensábamos. Nada aprendimos del crack del 29 y 80 años después resulta que estamos en las mismas.
Me pregunto yo, que para estas cosas soy un poco imbécil, de qué sirven todos esos economistas y catedráticos que apuntan soluciones pasajeras con la boca pequeña. Además, a ver hasta dónde se puede tirar del hilo sin que se rompa si los señores de la fundación Seymour -que son los que se encargan del mantenimiento del relojito- tienen que añadir dos nuevos dígitos en previsión a la inyección financiera del plan Bush, lo que me imagino no dejará tranquilo a todo el mundo. Y señoras y señores, lo que pasa en los USA repercute en todo el mundo, eso está claro.
La pregunta ahora es "¿se puede ser optimista?". Pues quizás sí, aunque echándole imaginación, valor y ganas, porque la solución sería educar a los niños de hoy para que aprendan, hagan las cosas de otra forma y no se dejen llevar por eso de la globalización, que a estas alturas todos sabemos lo que realmente significa: globalización es que la mierda salpica a todos por igual en una sociedad occidental podrida y corrupta en la que hasta el más tonto hace relojes.
Ah, y me acabo de acordar de una frase que leí en algún sitio. Es de Warren Buffet, el multimillonario estadounidense, que de financias debe saber algo: "Invierte en una empresa que pueda ser dirigida por un imbécil, porque tarde o temprano un imbécil acabará dirigiéndola". Así que a comprar bonos del tesoro público.

jueves, 9 de octubre de 2008

Peligros catódicos.

Veía las luces de peligro antes de cambiar de canal, pero me arriesgué de todas formas. Que la televisión de hoy es una mierda es algo bastante evidente y no quería dedicar -de nuevo- una entrada al asunto, pero como el ser humano es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra, qué demonios, vamos de cabeza.
Hemos llegado a un punto en el que ver la tele a ciertas horas es deporte de riesgo, te sorbe el seso como los Dementores le sorbían a Harry Potter la alegría de vivir. Y, evidentemente, dependiendo de la cadena la cosa es más o menos grave. Para una cadena como Telecinco, que emite detritus catódicos las 24 horas del día el asunto es bastante indiferente, así que no diré más.
El primer shock de la semana en cuanto a asuntos televisivos lo tuve haciendo zapping y, oh sorpresa, oh dolor, fui a caer en Localia, donde tiene su programa Cárdenas. Del tipo ya se sabe lo que pienso, pero de su estilo creo que nunca dije nada. Craso error. Cárdenas tiene un programa de tertulias, pero para que veamos que son cultos se sientan alrededor de una mesa como en los mejores tiempos de Tip y Coll en el Debate sobre el Estado de la Nación. Claro, que como dice mi abuela -y antes que ella Karina-, "cualquier tiempo pasado fue mejor".
Cárdenas y sus contertulios -que siempre fue la forma correcta de decirlo, y no tertulianos- se meten con todo Cristo con la superioridad moral que da la ignorancia, la prostitución del periodismo y las mismas ganas que tiene un niño pequeño de vengarse del que es más fuerte, más listo y más guapo que él en el campo de recreo. Además, si los amiguetes de Cárdenas son Alonso Caparrós y 2 rubias siliconadas hasta las cejas el plato está servido.
Lo que más me fascina son las chanzas que se traen entre ellos, cuando uno se ganó la fama descubriendo al Pozí y a Carmen de Mairena, y el otro ponía cara de duro en anuncios y presentaba Furor. Ahora bien, de huevos van sobrados y de tetas tres cuartos de lo mismo, entre las rubias y la reportera que mandan a hacer entrevistas y a que le coman la boca.
En fin, me hago mala sangre porque quiero, ya que cuando uno cae en uno de estos canales lo primero que debe hacer es darle un meneo al mando cuando no puede apagar el aparato directamente.
Segundo momento catódico espasmódico de la semana: el telediario de ayer de Antena 3. Acaban Los Simpson y me voy a La Sexta -que también tiene sus basuras como De patitas en la calle, pero lo compensa con Buenafuente, Sé lo que hicisteis, y Wyoming- pero no sé cómo, cambio y aparece una rubia -modas son modas- muy mona que habla de una noticia: "ayer se estrenó en Madrid Una conejita en el campus y nosotros estuvimos allí para hablar con su protagonista".
Inmediatamente miré la esquina superior derecha donde ponen ese cartelito que dice "Publicidad" antes de los programas y allí no había nada. Era el telediario. Como es lógico me quedé de piedra. ¿A qué niveles hemos llegado para que eso sea noticia? La verdad es que lo de Antena 3 ya huele a podrido de lejos. El mundo va como va, la educación funciona como sabemos que funciona y la justicia y la sanidad llevan un camino cuesta abajo y sin frenos... Eso sí, en la entrevista con la protagonista -tuve que verlo porque mis dedos no alcanzaban a cambiar de canal- la chica decía lo duro que había sido el rodaje, lo mucho que tuvo "que entrenar para interpretar a una conejita" -juro por Dios que son sus palabras literales- y después hablaba de la salud de la comedia americana diciendo que grandes actrices como Marilyn Monroe o Carole Lombard habían hecho grandes comedias.
Y sí, la ignorancia es muy atrevida, porque tanto Marilyn y la Lombard hicieron comedia, pero no es lo mismo una obra de Lubitsch o Wilder que lo de las conejitas de marras. Ahora bien, será un bombazo en taquilla, hay tetas, jóvenes americanos alegres y ahí nos las den todas, que las penas con tangas son menos.

domingo, 5 de octubre de 2008

O sigues o revientas.

Bien, ayer hablaba del libro que estoy leyendo y decía que daría para más. Hace tiempo, en una de estas conversaciones de noche con mis amigos nos hacíamos una pregunta que vista desde afuera puede parecer bastante autocomplaciente: si somos listos, jóvenes, cultos y vivimos en una situación desahogada, ¿por qué cuesta tanto ser felices?
Leí la siguiente cita el otro día: "La fuerza intelectual no es como la fuerza física. No tiene la menor influencia sobre el intelecto de los otros, si éstos no entran en simpatía contigo. En efecto, saber mucho más sobre un tema no te confiere superioridad, esto es poder sobre los otros, sino que hace que resulte todavía más imposible causarles la menor impresión. ¿Es ésta una ventaja para ti entonces? Quizá en lo que atañe a tu satisfacción personal, pero crea un abismo aún mayor entre la sociedad y tú" (William Hazlitt).
Evidentemente, la proposición de Hazlitt parte de un punto de vista discutible: tú eres listo, la sociedad es estúpida. Sin embargo, la parte que se refiere a la imposibilidad de comprensión entre tú y la mayoría es contundentemente cierta. Los frikis eran un ejemplo típico, pero las modas evolucionan y ahora el frikismo es un fenómeno de masas aceptado. ¿Qué pasa cuando los intereses particulares son demasiado distintos a la moda imperante? Pues que al final, como dice Hazlitt, toda la satisfacción personal es inversamente proporcional a la aceptación social a no ser que te integres en un círculo con unos intereses similares.
La parte negativa surge cuando, al conocer todas esas cosas "exclusivas" que te hacen feliz, todas aquellas que no lo son te producen hastío y eres incapaz de disfrutarlo: cuando conoces las comedias de Billy Wilder, cuando has leído a Salinger, cuando has escuchado la música de Mozart... al final cosas como Algo pasa en La Vegas, la música de El canto del loco o libros como El niño del pijama de rayas provocan un aburrimiento, que aunque involuntario, te incapacita para disfrutar de ellas como hace el resto de la gente.
También es lógico que al tratarse de un producto más elaborado obliga a un proceso mental más complejo y el disfrute, quizás por se como somos, es mayor que la contemplación pasiva de una serie de mamporros que veríamos en una película de Chuck Norris. Eso crea una exigencia difícil de complacer, que crea esa infelicidad que era el punto de partida, y es aquello que definieron como "la felicidad del estúpido". Al final, nos lleva a buscar cada vez más satisfacciones en aquello que es lo que precisamente nos separa de esa sociedad que Hazlitt sitúa como un ente no pensante:
"La principal desventaja de saber más y de ver más lejos que los demás consiste en general en que no nos entienden. Quien está intelectualmente dotado tiende a expresarse con paradojas, y eso lo sitúa al punto fuera del alcance del lector común. Una vez, alguien que había hablado con gran desprecio de un hombre de mente muy original recibió esta respuesta: Camina tan por delante de usted que aparece disminuido por la distancia".

sábado, 4 de octubre de 2008

Primera semana.

Bueno, estuve desaparecido toda la semana. Empezó el curso y volví a ver a mis compañeras de Facultad, fui a algún concierto y todavía no vi la última de Woody Allen. En las clases decepción y alegría: ningún profesor nuevo, los mismos conocidos de años anteriores a los que ya hemos sufrido o de lo que hemos aprendido. Factores positivos: ya sabemos de qué pie cojean y cómo tenerlos contentos; factores negativos: somos pocos y nos conocemos mucho, como dice Carlos.
En fin, hoy tocó un viaje horroroso en tren, con peregrinos que regresan a su país y un par de mozos que despacharon una cerveza tras otra mientras veían El gran Lebowski en un portátil con el sonido a todo volumen. Leer era un deporte de riesgo al que acabé renunciando; me conformé con mirar por la ventana y esperar a que los borrachuzas se bajaran en Orense.
Ayer sesión de puesta al día con Iago el londinense, que ya hacía mucho tiempo que no nos juntábamos para hablar de nuestras cosas. Y cuando digo nuestras cosas, evidentemente me refiero a mujeres. Espero que le vaya todo bien porque este tipo se merece lo mejor del mundo.
Con Carlos estoy planeando un viaje a Nueva York para ir a la ópera. Si al final la cosa sale bien, este año despachamos el Metropolitan y la Staatsoper en Viena. Dos muescas más en el cinturón. Y encima para ver a Plácido Domingo y a Juan Diego Flórez -no está mal-.
En otro orden de cosas, estoy leyendo un libro que me parece bastante interesante y al que se le pueden sacar muchas aplicaciones: El que no lea este libro es un imbécil, de Oliviero Ponte di Pino. El autor plantea un recorrido a través de la historia de la estupidez, y me ha arrancado más de una carcajada -en el tren una chica se me quedó mirando un poco sorprendida-, pero es que además la cosa tiene enjundia. Dará para más.
De momento, eso es to, eso es to... eso es todo, amigos.