jueves, 31 de diciembre de 2009

Libros para el 2010.

De la lista de este año que se acaba sólo cayeron 3: La conjura de los necios, Mientras agonizo y El amor en los tiempos del cólera. Leí muchos otros que no estaban en la lista, y por una cosa y otra me di cuenta de que un año no es tan largo -Carlos me dirá que a partir de ahora pasan en un vuelo-. En fin, ahí va la lista para este año:
  • El nuevo de Pérez-Reverte en cuanto salga en marzo.
  • En busca del tiempo perdido (I. Por la parte de Swann), M. Proust (y sus catleyas)
  • Historia de la piratería, Ph. Gosse
  • Bomarzo, M. Mújica Láinez (de verdad que este año me lo leo, Carlos)
  • Molloy, S. Beckett
  • Tu rostro mañana, J. Marías
  • La montaña mágica, Th. Mann
  • El siglo de las luces, A. Carpentier
  • Firmin, S. Savage

De momento seré realista y no me dejaré llevar por el entusiasmo. A ver si al final de año puedo decir que aumenté el porcentaje del 2009 y leí más de 3.

martes, 29 de diciembre de 2009

De espaldas.

Viajero ante un mar de nieblas, C. D. Friedrich, 1818 (Kunsthalle, Hamburgo)
Se trata del icono del Romanticismo, lo que en música serían los lieder de Schubert y en literatura la poesía de Goethe (estrechamente ligados, por otra parte): la pequeñez del hombre ante el mundo, la contemplación del paisaje, la soledad... y en esos poemas con música el amor, las desgracias impuestas por el Destino y un sentimiento de fatalidad: aquello del hic iacet pulvis cinis et nihil, pasado de vueltas.
Esto es lo que le pasa a los románticos de principios del XIX, y cuando la cosa avanza y se llega a cierto optimismo, resulta que el romanticismo pasa a ser otra cosa, se transforma: música de Chopin, novelas de Dumas en las que los amantes acaban juntos -después de que les cueste un huevo y de pasar mil penurias, pero juntos- y edificios neo-rococós con mucha floritura y mucha decoración. La gente se acostumbró a que el arte les proporcionara unos ideales de felicidad y una joie de vivre, motivos encomiables que perseguir en sus vidas y a los que aspirar.
Hoy seguimos con esta tradición, y en el cine ganan los buenos y a los malos les dan las suyas y las de su madre, en las novelas el detective se queda con la rubia, y en la música triunfan Carlos Baute y Marta Sánchez en un videoclip tan edulcorado que puede provocar una diabetes. Después resulta que en algún momento nos damos una hostia y se nos queda cara de imbéciles, como de conejo deslumbrado por unos focos de coche en la carretera o de tonto del nabo que se da con una puerta de cristal por ir pensando en las musarañas.
Por eso el viajero de Friedrich está de espaldas: porque seguramente tenga la mayor cara de imbécil del mundo al intuir lo estúpidos que podemos llegar a ser.
Bendito sea.

sábado, 26 de diciembre de 2009

"Desmayarse, atreverse, estar furioso..."

Conozco a una chica estupenda a la que no le gusta la poesía. Deben producirle cierto repelús los sonetos, los alejandrinos y las rimas consonantes, aunque en algún momento nos hemos encontrado intentando leer un soneto de Quevedo a altas horas de la madrugada con más buena voluntad que acierto.
Conociendo algunos de sus rasgos me extraña estas desavenencias poéticas, porque estoy convencido de que en el cine -le encanta- hay imágenes que son pura poesía y que se sirven de la misma técnica: la utilización de un lenguaje de una forma estética para provocar una serie de sensaciones. Ésto sería aplicable a todo el arte en general, pero bueno, yo a lo que iba. Que últimamente -ya se habrán dado cuenta de que van unas cuantas- encuentro poesías bastante simpáticas y de tema generalmente amatorio (el Siglo de Oro dio para mucho, rediós), y ahí va la última, que ya casi no recordaba, esta vez del Fénix de los Ingenios.

Desmayarse, atreverse, estar furioso,
áspero, tierno, liberal, esquivo,
alentado, mortal, difunto, vivo,
leal, traidor, cobarde y animoso;
no hallar fuera del bien centro y reposo,
mostrarse alegre, triste, humilde, altivo,
enojado, valiente, fugitivo,
satisfecho, ofendido, receloso;
huir el rostro al claro desengaño,
beber veneno por licor süave,
olvidar el provecho, amar el daño;
creer que un cielo en un infierno cabe,
dar la vida y el alma a un desengaño;
esto es amor, quien lo probó lo sabe.

Félix Lope de Vega y Carpio (1562-1635)

jueves, 24 de diciembre de 2009

Un souvenir divino.

Estoy viendo la Misa del gallo por La 2. Reconozco que me encantan estas cosas, fundamentalmente por la puesta en escena y la parafernalia; personalmente no me creo nada, pero me gusta ver cómo se organizan y el bombo que le dan, la liturgia y esas cosas.
Hace un minuto estaban con la comunión, y entre negritos, sudamericanos y europeos -enfocados con igualdad de peso, por aquello de la Iglesia Universal y tal- ponían planos de Benedicto dando el cuerpo de Cristo una fila de enchufados encorbatados con muy buena pinta y posibles.
Lo que me llamó la atención fue que el fondo del plano eran dos fotógrafos a los que no se les veía la cara, sólo las cámaras, que subían con idéntico ritmo y se relajaban al mismo tiempo: cada vez que un encorbatado se arrodillaba para recibir la hostia las cámaras le hacían una foto, en el momento en el que el papa le ponía delante del careto la encarnación del hijo de Dios en forma de pan sin levadura.
Me preguntaba si, como en Port Aventura o en Disneylandia, cuando acabe el show los invitados pasarán por un chiringuito en el que estén expuestas todas las fotografías y puedan buscar la suya, y llegado el caso, si les gusta, llevársela a casa por un módico precio -marco no incluído, aunque disponible en gran variedad de materiales por un pequeño suplemento- para enseñársela a las visitas o para exponerla en el recibidor.
¿Con mitra será más caro? ¿Si quiero al cardenal Ruini al otro lado me hacen 2x1? ¿Hay descuento para entrar en los Museos Vaticanos enseñando el ticket de compra? ¿Cuántos años de purgatorio me convalidan si la compro? Beni, Beni... no te reconozco.

martes, 22 de diciembre de 2009

Noticias de un amigo.

Encontré la nota dentro de un libro suyo, mecanografiada con pulcritud sobre un papel duro y grisáceo, firmada con tinta azul y fechada en noviembre de este año.
En ella me informa de su trabajo reciente, de las revisiones del texto y del cansancio que comporta la última etapa antes de que su nueva obra vea la luz; antes de que podamos leerla y decirle "vale macho, otra más", o "menudo peñazo que te has marcado, Arturín". De momento nunca podría haberle dicho esto último. Nunca me ha decepcionado con una novela, y mucho menos con un artículo.
Lo confieso, soy seguidor incondicional suyo porque se lo ha ganado dándole a la tecla semana tras semana, y porque las más de las veces dice cosas que yo también pienso, pero con una contundencia que a mí se me escapa. Soy tan incondicional que más de una vez me he visto escribiendo con su estilo -ese estilo que un gilipollas le negó y le criticó-, cuando no plagiando abiertamente formas de expresarse que inconfundiblemente llevan su sello.
Aquí mi amigo debe ser hombre ocupado, con las reuniones que su selecto y respetabilísimo club de caballeros y damas organiza. Supongo que cuando no está leyendo -se reconoce lector de folletines de capa y espada- está escribiendo, o participando en debates sesudos sobre lenguas, historia y literatura. Además debe ser difícil de encontrar, porque cuando no está ocupado le da por echarse al mar, y ahí a ver quién es el guapo que lo localiza.
En cualquier caso, me ha gustado recibir noticias suyas y saber que dentro de poco voy a tener algo más en lo que maltratarme la vista leyendo, como el Ingenioso Hidalgo, las noches de claro en claro y los días de turbio en turbio.

sábado, 19 de diciembre de 2009

Ya lo dijo Francesco.

Paz no encuentro ni puedo hacer la guerra,
y ardo y soy hielo; y temo y todo aplazo;
y vuelo sobre el cielo y yazgo en tierra;
y nada aprieto y todo el mundo abrazo.
Quien me tiene en prisión, ni abre ni cierra,

ni me retiene ni me suelta el lazo;
y no me mata Amor ni me deshierra,
ni me quiere ni quita mi embarazo.
Veo sin ojos y sin lengua grito;

y pido ayuda y parecer anhelo;
a otros amo y por mí me siento odiado.
Llorando grito y el dolor transito;

muerte y vida me dan igual desvelo;
por vos estoy, Señora, en este estado.

Francesco Petrarca (1304-1374)

lunes, 14 de diciembre de 2009

Anita.

Hace un par de días que descubrí a Anita, por un cúmulo de casualidades demasiado largo para explicar. Estaba con Llenderrozos desayunando en un bar de Oviedo cuando en la tele aparece una rubia que me recordaba a alguien. Le pregunto: "¿a quién se te parece ésa?" y él me dice que si no fuera porque el programa son los Desayunos de T.V.E., "a Emma Thompson".
A la grandísima Emma la entrevistaba Ana Pastor, y yo, como las veces que había visto 59 segundos no había aguantado más de 30 -no estoy orgulloso, pero es así- descubrí a una mujer guapísima e inteligente. Como es natural me puse a investigar por esto de Internet, a ver quién era y de dónde había salido esta mujer, en feudos que antes fueron de Rosa María Mateo y Olga Viza. Al final acabé encontrando su blog -bendito Internet- en el que estaba colgada la entrevista, y su última entrada a estas horas lleva por título Where is the love?
Y yo, tonto perdido, sonrío y pienso que por las mañanas está rondando por Torrespaña.

lunes, 7 de diciembre de 2009

Mendel & Sons

Ayer vi un cd en una estantería y, cual magdalena proustiana, me recordó una anécdota simpática de mis años de instituto. El cd en cuestión son la sinfonías 3 y 4 de Mendelssohn, y la anécdota tiene que ver con cierta profesora que nos daba música en 1º de Bachillerato. La chica era bastante joven, boba, y estaba muy buena, pero de música no tenía ni puñetera idea (afortunadamente conservo unos apuntes que nos dio una vez escritos por ella para demostrarlo si hace falta).
El caso es que un día en clase dijo que nos iba a poner la marcha nupcial de Mendel y Son, y yo, antes de pensar y de darme cuenta de lo que estaba haciendo, le espeté:
-Es Mendelssohn; "Mendel" solo era el de los guisantes.
Yo es que era un macarra.

domingo, 6 de diciembre de 2009

Los visitantes anónimos.

Hace tiempo creé una cuenta en Google Analytics por pura curiosidad: quería saber cuánta gente pasaba por aquí, porque nunca tuve demasiado claro qué volumen de público podía tener una cosa de éstas, de soltar pajas mentales y de gritar contra el mundo las más de las veces -aunque he de reconocer que últimamente estoy pacífico-. Lo que me llamó la atención no fue el número de visitas, sino el hecho de ver que hay gente que llega a este blog desde América, desde Polonia o desde Sudáfrica, y yo me pregunto "¿qué demonios estarían buscando en el interné para dar con sus huesos en estos pagos?".
Cuando alguno deja un comentario suelo ir a ver el perfil y a visitar su espacio, la mayoría de las veces por simple cortesía, y otras porque me ha gustado lo que han dicho y me interesa saber un poco más de esa persona. La mejor sensación en estos casos es la de descubrir blogs de gente que cojea de nuestro mismo lado, en ocasiones escribiendo de forma similar, y que va pasando por las mismas etapas y sensaciones que uno.
Se me pone la sonrisita boba del saber que uno no grita solo contra el mundo -y ya he dicho que estoy pacífico...- y de que hay gente ahí fuera que siente y padece como un servidor, que se le revuelven las tripas con las mismas cosas y que se ilusiona con otras muy parecidas a las propias. Me alegra el día cada vez que "conozco" a alguien así, y me entristece pensar que ésto acabe siendo un último refugio contra la irracionalidad del mundo, cual aldea gala irreductible, en la que sólo nos quede ampararnos y entendernos los unos a los otros entre megabites y fríos píxeles, sin llegar nunca a conocernos de verdad.
Decía Rattle en una entrevista que las relaciones entre personas siempre son más fáciles si están en la misma habitación. Desgraciadamente no siempre es posible, así que todo aquéllo que sirva para acercarnos, bienvenido sea.