sábado, 24 de abril de 2010

Puñetazos en la cara.

En una ocasión, quise enamorarme a la fuerza; incluso fueron un par de veces. Señores, ¡pero si yo sufría! ¡se lo aseguro! Y aunque en el fondo del alma me parecía mentira que sufriera, pues la burla estaba presente, a pesar de todo sufría, y encima sufría auténtica y verdaderamente; sintiendo celos y poniéndome furioso... Y todo ésto lo hacía porque me aburría; la inercia aplasta a uno.

Memorias del subsuelo, Fiódor M. Dostoievski (1821-1881)