miércoles, 15 de septiembre de 2010

Sabiduría del siglo XV.

Antes se van alabando por plaças e por cantones: "Tu feziste esto, yo fize esto; tú amas tres, yo amo quatro; tú amas reynas, yo emperadoras; tú donzellas, yo fijasdalgo; yo la fija de Pero, tú la muger de Rodrigo; tú a María, yo a Leonor; tú vas de noche, e yo de día; tú entras por la puerta, e yo por la ventana; tu alcahueta es Fulana, e mi alcayuete Rodrigo; tú entras a las dose, yo a la una; a ty dio tal camisa, e a mi este jubón; tú dormiste con ella sólo, e yo con ella e otras dos moças; a ti dio agua rosada e a mí agua de azahar; la tuya es mucho negra, la mía es muy blanca; la tuya es chiquilla, la mía es de fermoso cuerpo; la tuya non es fermosa, la mía es loçana e lynda. Pues, aconpáñame a la mía e aconpañarte he a la tuya; que para byen amar se requieren dos amigos de compañía: sy se ensañaren el uno con la otra, qu'el otro faga la paz, o si se mostrare ser sañudo o sañuda -que son desgaries a las veses de amor- el tercero lo adobe e hemiende".
E con tales dezires e disfamaciones como éstas, e mirándolas syn vergüença en vodas, e plaças, justas e torneos, toros e eglesias, porque non han temor a sus parientes, amigos nin maridos, e son más denodados a cometer e faser con ellas auctos desonestos syn miedo de Dios e de la justicia e vergüença del mundo que los otros cuytados. Por esto tal a las veses los aborrescen e mal quieren, por galanes que ellos sean, e aman más páxaro de mano que bueytre volando, e asno que las lyeve que cavallo que las derrueque.

Arcipreste de Talavera o Corbacho (Alfonso Martínez de Toledo, 1398-1470?)