Es el horario de la Oficina de Relaciones Exteriores de la Universidad de Santiago. Sé que faltan 6 minutos, y que siendo funcionarios nadie va a regalarle un minuto más a la administración de los que le corresponden por derecho y por salario. Sin embargo, he de decir que no es la primera vez que acudo a la casa de Jimena y Elisa Fernández de la Vega y me encuentro a los PAS fumando en la puerta en estricto horario de atención al público. Cosas veredes, amigo Sancho, que harán fablar las piedras.
La ORE me ha tocado las narices considerablemente en el último curso académico. Siendo egoísta y un poco gilipollas, maldigo el día en el que el amigo Llenderrozos me convenció para responder a una convocatoria de becas para países de habla inglesa. Yo, que soy inocente cual angelote de Rosso Fiorentino, cubrí los papelorios virtuales ya que cumplía todos los requisitos: ser alumno de último año de licenciatura o de máster (ecomi), tener un buen expediente académico (válgame la modestia) y ganas de ponerme el mundo por montera e irme a vivir a Yankilandia, que eso viste mucho en el curriculum.
Me la dieron, para mi mayor tormento y para mi mayor disfrute. El problema es que yo estaba matriculado en un máster en el momento de pedir la beca, y dicho máster es mixto, ya que lo comparten los departamentos de Historia del Arte, Historia y Filología. Gran casino para la administración, que me seleccionó como candidato y que no sabe ahora cómo clasificarme. Como el máster este año estuvo coordinado por el departamento de Folología, para la administradora de la Facultad de Geografía e Historia yo soy un alumno de Filología y no de esta santa casa en la que he pasado 5 años. Estúpido, lo sé de sobra.
Para los de Filología no pinto nada, ya que mi tesina y proyecto de tesis están inscritos en la Facultad de Georgafía e Historia, y el máster, desde que defendí el TFM delante del tribunal, ha pasado a mejor vida y consta como una marca más en mi cinturón académico. Por otra parte, mi directora de tesis se lava las manos -con razón justísima- ya que los problemas burocráticos no le competen en absoluto, aunque su doctorando se encuentre más perdido que un hijo de puta en el día del padre.
Pedí consejo durante un mes y medio a los señores funcionarios de la ORE, y más o menos terminaron por decirme que todo estaba bien siempre y cuando me matriculara en un máster o en la etapa de tesis a tiempo para considerarme alumno de la USC. Yo, inocente, pregunté si no era suficiente con la tesina, ya que el proyecto había sido presentado en el decanato y aprobado por Junta de Facultad contando con el visto bueno del Rectorado. Como la matrícula de la tesina no se paga hasta que ésta está escrita los de la ORE no lo juzgaron suficientemente factible. Más vale pájaro en mano...
Así que de momento aquí me hallo, en EEUU, con el proyecto de tesis presentado pero sin saber nada porque la coordinadora del programa de doctorado no me ha contestado al email; sin saber la respuesta del jefe de la ORE, ya que en estos casos las consultas se van pasando de mostrador en mostrador y de despacho en despacho hasta que acaban en un cuarto oscuro; y sin saber a qué departamento pertenezco o estoy matriculado, ya que para la administración que gestiona los asuntos de la USC carece de sentido su propio sistema burocrático.
Y así funcionan las cosas, renqueando y tirando para adelante como malamente pueden, porque esto es un cachondeo en un país de pandereta que no lo podría arreglar ni la madre que lo parió.
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada