viernes, 31 de diciembre de 2010

Gone with the wind (In memoriam)

Manuel Alexandre (actor)
Claude Chabrol (director de cine)
Tony Curtis (actor)
Peter Graves (actor)
Luis García Berlanga (director de cine)
Antonio Ozores (actor)
Joan Sutherland (soprano)
Blake Edwards (director de cine)
Enrique Morente (cantaor)
Peter Hofmann (tenor)
Mario Monicelli (director de cine)
Henryk Góreki (compositor)
Dino de Laurentiis (poductor de cine)
Shirley Verrett (mezzo-soprano)
Gloria Stuart (actriz)
José Antonio Labordeta (cantautor)
László Polgár (barítono)
Charles Mackerras (director de orquesta)
Anthony Rolfe Johnson (tenor)
José Saramago (escritor)
Philip Langridge (tenor)
Giuseppe Taddei (barítono)
Louise Bourgeois (escultora)
Denis Hopper (actor)
Giulietta Simionato (mezzo-soprano)
Juan Antonio Samaranch (expresidente del COI)
Miguel Delibes (escritor)
Éric Rohmer (director de cine)
Cesare Siepi (barítono)
J. D. Salinger (escritor)

Addendum: CNN+ (canal de noticias)

lunes, 13 de diciembre de 2010

Verdad universal.

Los días en los que todo el mundo parece más feliz son aquellos en los que a mí me entran ganas de mandar a todo el mundo a tomar por saco. Ecuménicamente, extendiendo mis deseos a todo el orbe.

sábado, 11 de diciembre de 2010

La ropa denim en La Moraleja.

Soy un cateto. De los pies a la cabeza, vamos, como Paco Martínez Soria cuando iba por Madrid con boina y las cajas atadas con un cordel. Hace unos minutos estaba escribiendo una entrada sobre los pijos, que son una raza encantadoramente imbécil, cuando me metí en la web de La Moraleja. Inmediatamente me quedé prendado del sitio y cambió por completo el concepto que tenía del lugar.
 Yo, como soy un asqueroso clasista, pensaba que los que vivían ahí eran una panda de nuevos ricos, futbolistas, gentes del folklore tipo Rocío Jurado, Lola Floes y abogados gordos como Rodríguez Menéndez. Gente con dinero a los que le faltaba la más básica educación para gastarlo con la mínima clase, por eso no los consideraba pijos de bien. Pero hoy he conocido a Maribel López y su historia, de una humanidad y una complejidad escalofriantes, me tocado la fibra (sensible).
Para empezar, gracias a Maribel he sabido lo que es la ropa denim, que es su pasión. Hay gente ordinaria que se apasiona con un cuadro de Rembrandt, con una película como Cinema Paradiso o con la Schwarzkopf cantando An die Musik de Schubert. Son unos rancios. Unos retrógrados que viven de tiempos pasados, y pueden ir por la calle sin saber qué es la ropa denim. Yo era uno de ellos, pero ahora sé que la ropa denim es aquélla elaborada con tela vaquera. Jeans, perdón, porque si uno dice tela vaquera parece que va a ordeñar a las vacas.
Maribel, con su marca de ropa denim, ha aparecido en las más prestigiosas publicaciones, incluyendo una colaboración "muy bonita" con Telva, y hasta ella ha posado divina de la muerte con sus propios jeans. Cuando enseñó su nuevo Modelo Alfa, "con pata de elefante con una vuelta súper grande y costuras hechas a mano" supe de inmediato que Maribel podría vestir a cualquier miembro de cualquier familia real europea para cualquier ocasión. ¡Con ese buen gusto y su facilidad de palabra incluso podría acabar emparentando con ellos!
Además con cada compra siempre regala una bolsa de tela. La generosidad de Maribel no conoce límites, y sus clientes están muy contentos "porque utilizan esto para la compra, para la playa..." Las clientas contentas quieren a Maribel, porque además son amigas. Se reúnen en su casa para desayunar de una forma totalmente casual (lo pongo en cursiva para que se sepa que ha de pronunciarse a la inglesa), y valoran de forma muy positiva "una iniciativa que viene de una madre del colegio".
A mí me han conquistado. Yo quiero ganar pasta gansa y comprarme un adosado al ladito del de Ana Obregón, vestir con ropa denim de Maribel y participar activamente de la vida moralejista, que es la vida mejor. Aunque como siempre, en todas partes cuecen habas, y La Moraleja no es un lugar perfecto. Los vecinos -cuando sea presidente propondré que desde ese momento en adelante se refieran a ellos como "usuarios"- se quejan de las aglomeraciones de tráfico y las plazas de aparcamiento porque "sobre todo por las noches, con los restaurantes, se colapsa demasiao". Y para que luego digan que miran a la gente por encima del hombro, incluso hay un usuario -suena bien, ¿eh?- que se queja de la falta de acceso al transporte público. Humildes que son ellos.

sábado, 4 de diciembre de 2010

Yo quiero se bueno, pero el mundo no me deja.

Un parón general de los controladores aéreos, y todo el mundo en tierra. Con dos pares de huevos que ni el caballo de Espartero. Y en éstas, Rubalcaba llama a los militares y les dice, mía mía, qué caló, qué caló tengo, que guapa soy que tipo tengo tengo, y a ocuparse de los centros de control y de las torres de los aeropuertos españoles. También, con dos cojonazos.
Lo de los controladores -como lo de los pilotos- es de coña marinera y de país de pandereta. En cuanto se plantan pueden poner a todo Cristo en jaque y joderle las vacaciones a todo hijo de vecino. A ellos les importa una mierda, porque con un sueldo que puede llegar a los 900.000 euracos al año ya me contarán ustedes lo que les puede importar a ellos irse de vacaciones en temporada alta. Además, los hijos de mala madre no convocan un paro un martes laboral, sino antes de un puente que para muchos es un alivio antes de las Navidades. Lo hacen a mala fe y a hacer daño.
Aducen como razones que su trabajo es muy estresante -como Manquiña en Airbag- y que es de una gran responsabilidad. Yo, de momento, nunca he visto una huelga de neurocirujanos o de cirujanos cardiovasculares, ni tampoco de pilotos militares o de maestros, que también aguantan lo suyo. Sin embargo del SEPLA y de los controladores estoy hasta los huevos, porque cada vez que se les cruzan los cables pueden mandar a tomar por culo a todo un país en menos que san Pedro dijo "no" las tres veces.
A mí, personalmente, me parece que Zapatitos debería mandar a los controladores a tomar por saco. No me causan ninguna simpatía: son como el crío caprichoso que cuando no tiene lo que se le antoja tira la toalla. O peor, como el mamón que cuando va perdiendo dice "no juego más". En cierta manera no puedo dejar de considerarlos cierta clase de delincuentes chanchulleros -por ser amable-, y en cierto sentido unos chantajistas de primer orden. Lo de amenazar y provocar el caos cuando no se les hace caso, adquiere cierto tufillo asquerosamente habitual a la hora de tratar con el gobierno de este país.
330.000 personas se han quedado en tierra por obra y gracia de los controladores. A mí me daría puta vergüenza no ya ser uno de ellos, sino tener nada que ver con esta panda de capullos caprichosos que a la primera de cambio pueden joderle las vacaciones a todo Dios, con la excusa de que "Carmiña, dejo esto que es muy estresante". Y si no, que se lo digan a todos aquellos que están cobrando el paro, o mejor aún, a aquellos que ya no lo cobran. Aquí, mis amigos los controladores.