sábado, 16 de abril de 2011

Un día gris.

El cielo está de color ceniza y cae una tormenta tan repentina como estúpida. Llueve sin ganas, como si la propia tormenta supera el sinsentido que supone aparecer un sábado de tarde, cuando la gente empieza a encerrarse para estudiar estos exámenes que hacen aquí, que no son exámenes ni son nada.
Me he metido en la cama otra vez, con la luz apagada, cuatro cojines y una manta, porque hace un airecillo desagradable que tampoco llega a ser frío de verdad. Todo se queda a medias. Igual que dejé a medias la Sonata de Estío, y al Marqués de Bradomín suspirando por los ojos y la sonrisa de la Niña Chole.
Es un fin de semana desganado, donde lo mejor que se puede hacer es dormitar entre lectura y lectura, y sentirse presa de la molicie entre café y café.

1 comentarios:

mano_xachecomerei dijo...

http://www.youtube.com/watch?v=bKSRegDHjbo